Un secuestro de plantas de marihuana en Yerba Buena desató una inesperada polémica. Para las autoridades, se trató del hallazgo de un centro de producción de sustancia. Para el defensor del propietario donde se realizó el operativo, una medida ilegal, ya que contaba con la autorización para cultivar con fines medicinales.

Personal de la comisaría de Yerba Buena, al mando de los comisarios Walter Colombres, Daniel Ruiz y Joaquín Girveaux, investigaron una causa por el robo de una moto. Consiguieron que un juez firme una orden de allanamiento en un domicilio que está al sur de Yerba Buena porque sospechaban que allí podían encontrar el rodado.

Al ingresar los hombres de la fuerza a la casa encontraron casi un kilo de flores y hojas del vegetal, 81 plantines de marihuana, cinco carpas térmicas, juegos de luces, ventiladores, 250 semillas, cinco balanzas de precisión y mangueras, entre otros elementos.

“La verdad es que fue toda una sorpresa para los vecinos. Hubo un gran revuelo de personas y de periodistas. Pero nosotros nunca notamos nada extraño ni había grandes movimientos en la zona”, destacó Lucrecia Vega.

Su esposo Santiago Rivadeneira dijo que no conocía a los habitantes del lugar. “Por ahí se veía alguien entrando y saliendo, pero siempre eran los mismos y nunca venían juntos. Me parece que no era un grupo narco o algo que se le parezca. Y, si lo eran, lo disimulaban muy bien”, añadió.

Girveaux, jefe de la Unidad Regional Norte, informó que la Justicia Federal no ordenó ninguna medida privativa de la libertad en contra del dueño de la casa. “Los funcionarios nos ordenaron secuestrar y documentar todo y eso es lo que hicimos”, añadió el comisario.

“Mi representado no cometió ningún delito, tiene permiso para hacer lo que hacía, que es autocultivar su propia marihuana con fines medicinales”, explicó Patricio Char. “Quien no lo vea así, revela una falta de conocimiento total del mundo actual. Funcionarios dijeron que habían detectado un sofisticado laboratorio de cannabis, pero en realidad, es lo que normalmente se conoce como cultivo indoor”, explicó el profesional en una entrevista con LA GACETA.

Char agregó que esa práctica es legal siempre y cuando se cuente con una receta de un profesional de la salud o que esté inscripto en el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann). “El cultivador tenía todos los permisos correspondientes porque tiene una patología”, añadió. “Tenía cinco plantas florecidas cuando la ley permite nueve en un espacio menor a seis metros cuadrados que es lo permitido”, añadió.

El abogado, que desde hace tiempo está involucrado en la defensa de consumidores de cannabis, agregó: “no tendrían por qué haberle secuestrado las plantas ni los elementos que tiene para su producción”. Adelantó que solicitará que no se le haga ningún tipo de proceso en contra de su defendido y que exigirá la devolución de todo lo que se llevaron. “En caso de que no lo hagan, iniciaremos acciones en contra del Estado porque se trató de una medida totalmente ilegal, innecesaria y perjudicial”, finalizó.